Santiago Etcheverry Plada, el joven de 20 años que fuera prendido fuego por otro de similar edad la tarde del 31 de diciembre en la plaza Artigas de Punta del Este, se recupera lentamente en el Centro de Quemados de Montevideo, donde se encuentra internado desde pocas horas después de ocurrido el increíble hecho que terminó con su agresor procesado e internado en el Hospital Vilardebó.
Graciela Plada, la madre de Santiago, dialogó en forma exclusiva con LA REPUBLICA y narró paso a paso lo que ocurrió aquella tarde, porque precisamente se encontraba con su hijo al momento de producirse la agresión, unas 4 horas antes del advenimiento del nuevo año.
La condición de Santiago es estable al día de hoy, aunque la situación de un quemado siempre pone en riesgo la vida de la víctima hasta último momento. El no ha tenido fiebre, ni infecciones y según su madre no ha tenido ninguna "involución". El joven resultó con quemaduras de 2º y 3er. grado en distintas partes de su cuerpo; internamente sufrió afectación de las vías aéreas aunque en los últimos días esa zona se desinflamó, pero continúa asistido por un respirador artificial. Santiago no padece ninguna enfermedad, es un chico sano; aunque con dolor, su madre reconoció que no solamente es fumador sino consumidor de algún tipo de droga lo que le ha generado más de una complicación. Sólo por unos pesos "Yo estaba con él, yo llegué a la plaza de Punta del Este porque quedamos de encontrarnos tipo siete y media de la tarde y él estaba sentado en un murito ahí en la plaza de los artesanos; y estaba este tipo al lado que no hablaba una palabra pero evidentemente que se conocían. Este muchacho cuando vio que yo era la madre le dijo 'pagame', hablaba una sola palabra", narró Graciela Plada. El agresor, ahora procesado e internado en el Vilardebó "tenía un ojo dibujado en la frente, el pelo tipo punk y la mirada como dura, como fija, no movía los ojos... no sé si drogado o si era un psicópata", explicó la madre de Santiago. El extraño sujeto le pidió al joven que le pagara cierta suma de dinero, muy poco dinero, por una razón que la mujer no ha podido saber hasta el día de hoy, aunque presume que podría tratarse de una deuda por algún tipo de droga. "Santiago me dijo 'mamá, ¿me prestas 35 pesos que le voy a pagar?', y el tipo ahí le dijo 75. Entonces Santiago me dijo, '¿sabés qué?, dame 75 así no tenemos problemas', o eso, no sé lo que había pasado entre ellos antes, pero le pagamos". Agregamos de nuestra parte que en el mercado local un "porro" se vende a $ 30 y una "lágrima" de pasta base a $ 200, lo que indicaría que la deuda de Santiago, si era por droga se correspondería con el costo aproximado de dos cigarrillos de marihuana. Graciela continuó explicando que tras ese leve incidente, se sentó junto con su hijo a tomar un jugo de frutas y a comer un choripán en un kiosco de la plaza, olvidando por completo el encuentro con el extraño joven. Pero "a la media hora vino por atrás el tipo, y con un solo movimiento le tiró el combustible y le prendió fuego", afirmó Graciela, sin poder proporcionar otros datos precisos de ese momento por la gravedad que adquirió el hecho ya que su hijo comenzó a gritar desesperadamente con su cuerpo envuelto por las llamas. Tanto los trabajadores del kiosco como otras personas en la plaza, observaron en detalle la forma en que Santiago y su madre se comportaban en ese momento y la sorpresiva aparición del extraño sujeto que se sentó detrás de ellos. Nadie lo controló La madre de Santiago, que se repone paulatinamente de un impacto muy fuerte, se quejó por el accionar de la Policía, ya que aparentemente el agresor había resultado detenido en Durazno durante el Pilsen Rock y pocas horas antes de la agresión a Santiago protagonizó otro extraño episodio en una inmobiliaria de Punta del Este. "Esta persona estuvo en la inmobiliaria de la señora Rebeca Tejera, de la que soy amiga, unas horas antes; entró, le pidió plata, la señora le dijo que no le podía dar, y él sin mediar palabra se sentó en un sillón y no se movía de ahí... la señora llamó a la Policía y a mí esta parte me tiene muy molesta. La Policía vino, lo llevaron y le dijeron 'este tipo nos va a traer problemas porque hace dos días que lo soltaron y ya había armado lío en el festival de Durazno'", explicó Graciela Plada. Su malestar radica en que a pesar de ese antecedente en Punta del Este la tarde del 31 de diciembre, pocas horas antes de prender fuego a Santiago, la Policía ni siquiera le siguió sus pasos. "Ni lo detuvo, siendo que la Policía en Maldonado, con todos los chiquilines de acá, incluso con Santiago que tiene problemas de nervios y a otros amigos, por cualquier cosa los detienen 24 horas". Allí fue que Graciela reconoció que Santiago tiene problemas con la droga, lo que de ninguna manera justifica lo que le hizo el individuo cuya filiación no proporcionó la Policía por ser "primario". Santiago "consume, él tiene un problema de bipolaridad, o sea es un problema de salud, y consume droga, a mí me consta que consume marihuana. Pero tampoco sé si los 75 pesos se los debía por eso". Con el dolor de madre a flor de piel, Graciela dijo que aún con los problemas que padece Santiago, "no hay ningún motivo para quemar a alguien", y reiteró, "a mí lo que me parece horrible es que la Policía ni siquiera vigiló a esa persona; en la plaza no había ningún policía. Puede ser que no hubieran podido evitar el problema, pero no había ningún policía en la plaza". Eso, "sin quitarle responsabilidad a mi hijo, porque usted me pregunta si consume, sí, pero no justifica lo otro", concluyó narrando Graciela Plada, mujer, madre que ha comenzado el nuevo año entrando y saliendo del Centro de Quemados en Montevideo, donde su hijo se recupera en estos momentos |