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Científicos norteamericanos lo han conseguido insertando la versión sana del gen en tejidos cultivados. El siguiente paso será ensayar el tratamiento en cerdos.
Investigadores de las universidades de California en Berkeley y de
Iowa (Estados Unidos) han conseguido por primera vez curar la fibrosis
quística en tejidos pulmonares humanos en cultivo a través de una
terapia génica. Los científicos, que publican su trabajo en
“Proceedings of the National Academy of Sciences”, han logrado que un
virus inocuo alcance los pulmones y porte la versión sana del gen que
produce la enfermedad.
Recuerdan que la fibrosis quística es una enfermedad hereditaria
que afecta a las membranas mucosas del organismo, en particular a los
pulmones, dando lugar a dificultades respiratorias y a muerte antes de
los 40 años por fallo pulmonar u orgánico. Los investigadores probarán
en sus próximos trabajos la terapia en un modelo de cerdo de fibrosis
quística desarrollado el año pasado por la Universidad de Iowa.
El problema principal en la fibrosis quística es una mutación en
el gen CFTR que da lugar a un canal iónico de cloruro defectuoso en las
células del organismo. A su vez, esto crea un desequilibrio iónico del
cloruro en la célula, lo que interfiere con el transporte de agua
dentro y fuera de la célula.
En los pulmones, esto produce que la mucosidad que cubre la
superficie pulmonar se vuelva gruesa y pegajosa. La respiración se
vuelve difícil si no se suelta la mucosidad, a menudo mediante fuertes
golpes en el pecho, y tosiendo. Las infecciones respiratorias son
comunes y a menudo fallan los pulmones. El defecto del canal iónico
también afecta a la digestión, conduciendo a deficiencias nutricionales.
Según explica David Schaffer, de la Universidad de California en
Berkeley y coautor del estudio, intentos previos de administrar un gen
CFTR normal a las células pulmonares a través de un virus no
funcionaron porque el sistema inmune eliminaba el virus antes de que
pudiera dejar su carga terapéutica o porque no era eficaz administrando
el gen a las células.
La técnica de los investigadores forzó al virus adenoasociado
(VAA), que suele ser benigno y que infecta a más del 90% de las
personas sin causar efectos secundarios, a una sucesiva evolución para
aumentar su capacidad de infección varios cientos de veces.
“En tejido pulmonar humano, el virus restableció por completo las
propiedades de transporte del ión de cloruro de las células después de
administrar la copia correcta del gen CFTR para reemplazar la copia
mutada del gen que está presente en los pacientes de fibrosis
quística”, explica el Dr. Schaffer.
Durante la evolución del virus se produjeron dos cambios claves
que dieron lugar al éxito de la terapia. Gracias a una mutación en la
superficie del virus modificado, éste se podía unir a diferentes
receptores o a un receptor más abundante en la superficie celular.
Además otra mutación permitía al virus atravesar la membrana celular y
alcanzar el interior de las células.
“Ninguno de estos cambios por separado eran suficientes, tenía
que ser la combinación de ambos lo que diera lugar a las mejoras
conseguidas. Si hubiéramos decidido utilizar un diseño racional no
hubiéramos descubierto esto, así que dejamos a la evolución que
descubriera la respuesta”, concluye el Dr. Schaffer.
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