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El aumento de los niveles de estrés oxidativo en los músculos conlleva a una limitación aún más significativa de la tolerancia al esfuerzo de los pacientes.
Un estudio de investigadores del Instituto Municipal de
Investigación Médica (IMIM-Hospital del Mar) y del Hospital
Clínic-IDIBAPS de Barcelona cuestiona el ejercicio físico de alta
intensidad de forma continuada en pacientes con Enfermedad Pulmonar
Obstructiva Crónica (EPOC) grave.
La investigación, publicada en el último número de la revista Thorax,
alerta de que en los pacientes con EPOC grave y muy grave puede haber
un incremento de los niveles de estrés oxidativo en los músculos de las
piernas muy superiores a los niveles en condiciones de reposo.
Como explicó la Dra. Esther Barreiro, investigadora principal del
estudio, “la importancia del aumento de los niveles de estrés oxidativo
radica en que es uno de los factores claramente implicados en el mal
funcionamiento de los músculos periféricos en los pacientes portadores
de una EPOC grave. Así, si estos niveles aumentan aún más en los
músculos como consecuencia de un programa de ejercicio físico intenso,
la situación se puede agravar seriamente, conduciendo a una limitación
todavía más importante de la tolerancia al esfuerzo de estos enfermos”.
El trabajo analizó el estrés oxidativo muscular medido en el
cuadriceps de 22 personas, 15 afectadas de EPOC grave y 7 sanas. La
actividad física para el estudio se realizó sobre una bicicleta
ergonómica, una hora al día cinco veces a la semana durante un periodo
de tres semanas, recogiendo datos antes y después de ser sometidos al
programa.
Entre los descubrimientos más importantes destaca que cuanto más
bajas eran las fuerzas del cuádriceps y la capacidad de ejercicio de
los pacientes, más elevados eran los niveles de estrés oxidativo
muscular. Por otro lado, el exceso de moléculas oxidantes en los
músculos de los pacientes dio lugar a la oxidación de proteínas muy
importantes implicadas en el metabolismo de la glucosa, en las reservas
de energía y en la contracción muscular.
En este contexto, otro estudio recientemente publicado en Free Radical Research,
en el que participó el mismo equipo de investigación junto a
especialistas del Hospital de Cruces de Barakaldo, puso de manifiesto
que la estimulación magnética del cuádriceps en personas con EPOC grave
y limitación al ejercicio se plantea como una buena alternativa
terapéutica en la modalidad de entrenamiento muscular de tipo pasivo.
Los pacientes mejoraron su capacidad de esfuerzo –con el test de
la marcha– a la vez que los tamaños fibrilares de sus cuádriceps
también se engrandaron después de ocho semanas aplicada la estimulación
magnética de sus dos cuádriceps. En cambio, las contracciones
musculares intensas repetidas durante ocho semanas aplicadas con el
estimulador magnético no comportaron aumento de los niveles de estrés
oxidativo en estos músculos.
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