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Epidermólisis ampollosa: Las 'alas de mariposa' que no pueden volar |
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Diario Médico (por Clara Simón Vázquez)
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lunes, 19 de enero de 2009 |
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La terapia génica puede ser la esperanza para muchos de los niños con epidermólisis ampollosa, enfermedad cutánea que altera y deteriora su calidad de vida. Su piel es tan fina como las alas de las mariposas; por eso, se les conoce como niños mariposa. En España hay unos 280 afectados con su forma más grave.
Aún se desconocen muchos aspectos de la enfermedad, pero lo que sí se
sabe es que los niños afectados y sus familiares no pueden llevar una
vida normal: tardan más de dos horas diarias en curar sus heridas. La
epidermólisis ampollosa está catalogada como enfermedad rara, para la
que no hay curación y sólo cuenta con tratamientos paliativos. Los
afectados de las formas más graves llevan una vida fuera de lo común:
necesitan más de dos horas diarias para curar y vendar sus lesiones y
tienen molestias y dolores constantes.
Se conoce también como la enfermedad de los niños mariposa,
porque la piel de los enfermos es tan frágil como las alas de estos
animales. "Al mínimo roce se forman ampollas que se curan mal y pueden
aparecer lesiones en cualquier localización fuera de las extremidades,
como en la boca y en el esófago", comenta Antonio Torrelo, jefe de
sección de Dermatología del Hospital Niño Jesús, de Madrid, que junto
con Marcela del Río, del Centro de Investigaciones Energéticas,
Tecnológicas y Medioambientales (Ciemat) y del Centro de
Investigaciones Biomédicas en Red en Enfermedades Raras (Ciberer), y
las asociaciones de pacientes, ha organizado el I Día Nacional de la
Epidermólisis Ampollosa.
Para curar las lesiones hay que
protegerlas con un vendaje mecánico y compresivo y administrar una
pomada antibiótica. El vendaje se tiene que hacer dedo por dedo y hay
que poner especial atención a las zonas faciales y a las que tienen más
roces, como la espalda y los glúteos, sin descuidar los ojos, los
dientes y la boca. Como es de suponer, la calidad de vida de los
pacientes es mala y su esperanza de vida no supera los 35 años, "aunque
gracias a las mejoras en el tratamiento se están ganando años".
Los
avances en este sentido vienen de la mano de la terapia génica y del
trasplante de médula ósea, "que son las dos líneas más potentes que se
están siguiendo en Estados Unidos", apunta Marcela del Río. Los
trabajos con trasplante de médula han mostrado que se produce una
mejoría en la cicatrización de las heridas. Otra de las líneas
prometedoras se centra en el empleo de fibroblastos tópicos para
inducir la producción de colágeno en el propio paciente.
En
cuanto a la terapia génica, en Italia ha sido donde se ha llevado a
cabo el primer caso en el que se han utilizado células troncales de la
epidermis modificadas con un vector de integración. El paciente recibió
el tratamiento en 2005 y se encuentra bien, "ya que en la zona
erosionada se expresa la proteína ausente". Aún quedan cuestiones
referidas a los vectores por aclarar antes de que se incluyan esos
ensayos en protocolos. En España se está trabajando con injertos de
piel quimérica.
El desarrollo lo hizo el equipo de Marcela del
Río, al igual que los estudios preclínicos. "Llevamos a cabo el
trasplante de piel humana a ratón. Ahí vimos que los fibroblastos
tenían un impacto positivo sobre la unión dermoepidérmica. El colágeno
VII es una de las proteínas que fija la epidermis".
Fármaco huérfano Esta
piel tiene la denominación de medicamento huérfano establecido por la
Agencia Europea de Medicamentos (EMEA), gracias a los resultados
obtenidos en los ensayos preclínicos. Una vez que se hicieron los
ensayos preclínicos, en enero de 2008 se inició un ensayo clínico, en
el que la piel quimérica la elabora Celerix. "Nosotros patentamos la
piel y ellos tienen la licencia. Así, el ensayo se está haciendo en el
Hospital La Paz, de Madrid, y en la Clínica Mir-Mir, de Barcelona". Se
han reclutado doce pacientes con epidermólisis ampollosa distrófica y
con principio de pseudosindactilias. Todos tienen un diagnóstico
genético y necesitan cirugía en las manos para corregir la unión de sus
dedos. Se esperan resultados en enero de 2010.
La piel quimérica puede convertirse en una buena alternativa Hace
un año se inició un programa de diagnóstico genético de la
epidermólisis ampollosa distrófica en el que participan Marcela del
Río, del Ciemat, y Carmen Ayuso, de la Fundación Jiménez Díaz, de
Madrid.
El objetivo es estudiar el ADN del gen causante de la enfermedad e
identificar las anomalías genéticas en el gen del colágeno VII. Según
explicó Del Río, hay que estudiar el fenotipo-genotipo y clasificar las
mutaciones para poder hacer un estudio más preciso.
Se sabe que
las formas dominantes son menos agresivas y su evolución es mejor. Pero
hay muchos niños con la recesiva que no producen nada de colágeno VII y
tienen mal pronóstico; son los que suelen desarrollar una
pseudosindactilia y tienen más riesgo de padecer cáncer de piel a
edades tempranas, aunque como recuerda Antonio Torrelo, del Hospital
Niño Jesús, la causa de mortalidad no suele ser el cáncer, sino las
infecciones que aparecen en la piel. "Son niños que están desprotegidos
ante la entrada de los agentes infecciosos y además pierden muchos
nutrientes a través de las lesiones cutáneas".
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