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El riesgo que se concede a la anestesia espinal y epidural en embarazadas y en pacientes que se someten a cirugía podría ser exagerado. Esta es la principal conclusión de un nuevo estudio elaborado por los investigadores del Bath's Royal United Hospital, que han analizado las complicaciones de las 700.000 inyecciones de este tipo que se administran cada año en Reino Unido. Así, esta investigación estableció que el riesgo de daño de estas anestesias es de 1 entre 23.000 y en las embarazadas desciende hasta 1 entre 80.000.
La anestesia espinal y epidural son
inyectables que adormecen desde el pecho hasta las piernas de los
pacientes y que se coloca directamente dentro del área espinal, entre
las vértebras. A parte de para partos, esta técnica se emplea en
operaciones de rodilla y cadera, entre otras. El equipo de Bath
recogió los datos de todos los hospitales del Reino Unido y encontró
que sólo entre 14 y 30 pacientes fueron permanentemente perjudicados.
En este caso el problema es que los investigadores no podrían ser
totalmente exactos porque, en algunos casos, la causa de la lesión no
era totalmente clara. De estos afectados, entre cinco y trece sufrieron
parálisis y entre tres y seis fallecieron, según informó el British
Journal of Anestesia. Este estudio encontró que el riesgo de daño
era de 1 entre 23.000, diez veces menos de lo que se estimaba hasta el
momento. Los investigadores aseguran además que las mujeres embarazadas
no deberían estar excesivamente preocupadas con su situación, ya que su
riesgo de daño es inferior a uno entre 80.000. En este sentido, los
expertos aseguran que es importante informar a los pacientes acerca de
la verdadera situación de riesgo en la que se encuentran. COMPLICACIONES INEVITABLES Según
los estudios, la mayoría de estas complicaciones fueron inevitables y
como resultado de la reacción del individuo con el procedimiento y no
relacionados con la forma en que se llevó a cabo. El doctor Tim
Cook, investigador principal y consultor anestesista del hospital,
asegura que "los resultados son tranquilizadores para los pacientes".
Sin embargo, añade que los doctores no deben ser disciplentes en la
administración de estos complicados procedimientos. Por su parte,
Charlie McLaughlan, miembro del Royal College of Anestesists, coincide
al señalar que las conclusiones del estudio suponen una buena noticia.
"Creo que los pacientes tienen la impresión de que el riesgo era mayor
de lo que realmente es. Y esto podría alejarlos de estos
procedimientos", asegura McLaughlan en declaraciones a BBC recogidas
por otr/press.
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