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Una nueva prueba rápida y sencilla diseñada en la Argentina para
detectar disfunciones auditivas reveló que el 35% de los chicos de
entre 6 y 13 años que concurren a escuelas porteñas y bonaerenses
tienen alguna disfunción que les impediría oír bien en un lugar con
ruido ambiente, como en el aula.
"Es un porcentaje altísimo de hipoacusia moderada para nuestros chicos
y adolescentes, ya que el promedio de dificultades que se debería
esperar en un estudio de campo de este tipo es de entre 10 y 14%, ¡pero
no 35%...! Realmente no lo esperábamos", explicó Elba Cantero,
directora de la ONG que hizo la pesquisa escolar junto con el
Laboratorio de Investigaciones Sensoriales (LIS), del Conicet.
Según especialistas, las principales causas son resfríos mal curados
y el uso de aparatos electrónicos a volúmenes excesivamente altos.
El bajo costo y el fácil acceso son las principales características
de esta nueva prueba. Sólo se necesita una persona capacitada para el
uso del MP4 que se emplea para realizarla. El test permite derivar al
chico a un centro de salud para hacerle el diagnóstico con una
audiometría tonal y una logoaudiometría. De hecho, esos dos estudios
confirmaron que los chicos derivados necesitaban asistencia
otorrinolaringológica.
"Es una prueba masiva de detección muy útil y suficientemente
compleja en su diseño como para poder decirles a los maestros o las
autoridades escolares que les envíen una nota a los padres para que
consulten con un profesional", explicó el ingeniero Jorge Gurlekián,
del LIS.
Además de ser el director científico del estudio, cuyos resultados se publicaron en la Revista de Logopedia Foniatría y Audiología
, de la Asociación Española de Logopedia, Foniatría y Audiología,
Gurlekián diseñó la prueba a pedido de la Asociación Civil Comunitaria
Independiente para la Opción desde la Niñez (Accion), que dirige
Cantero.
"[El test] demostró la necesidad de la evaluación masiva en las
escuelas -agregó el director del Grupo de Comunicación Verbal del
Instituto de Neurociencias. Hospital de Clínicas-UBA-. Esperábamos un
porcentaje de alrededor del 10% de niños con problemas auditivos
diversos. Sin embargo, encontramos hasta más del 40% en algunas
escuelas."
El test es, básicamente, una prueba de inteligibilidad del habla en
ambientes ruidosos destinada a alumnos de escuelas primarias "sin
instalaciones preparadas para controlar el ruido ambiente", precisa el
equipo integrado también por Erica Babnik, de Accion, y Humberto
Torres, del LIS, en su artículo.
Este primer estudio para poner en práctica la prueba diseñada en
2007 incluyó a 450 alumnos de nivel socioeconómico bajo, medio y alto
de seis escuelas privadas porteñas y bonaerenses (Isidro Casanova, San
Martín y González Catán).
Con ayuda de un MP4, y en el ambiente con menor contaminación sonora
de la escuela, se les hizo escuchar y repetir cuatro oraciones en dos
etapas distintas de evaluación. En la primera, las frases no incluían
ruido alguno que pudiera enmascararlas. Se emitían a la intensidad
máxima a la que cada participante podía escucharlas con comodidad y
repetirlas correctamente en un 100 por ciento. En la segunda etapa, se
les reprodujeron otras cuatro oraciones con una intensidad de ruido de
entre 20 y -5 decibeles (dB).
"Los chicos con audición normal empiezan a dejar de escuchar el 50%
de las oraciones sólo cuando la relación señal-ruido es de 0 dB
-explicó Gurlekián-, mientras que los que tienen problemas auditivos ya
empiezan a tener dificultades para repetir las oraciones en los 15 dB."
La prueba permitió conocer también que el nivel de audibilidad
promedio de los chicos y los adolescentes evaluados era de 47 dB, es
decir, una pérdida auditiva (hipoacusia) moderada. El nivel de
audibilidad indica cuánto más intenso debe llegarle el sonido a una
persona para que pueda identificarlo correctamente.
Para la fonoaudióloga Diana Laurnagaray, que no participó del
estudio, la prueba es una herramienta complementaria en la práctica
clínica diaria, que, a diferencia de los estudios diagnósticos
estandarizados, "habla del desempeño de una persona en el mundo real,
lo que a veces no reproducen las pruebas en condiciones más
controladas".
Laurnagaray utilizó la prueba en chicos y adultos. En diálogo
telefónico con LA NACION, consideró que su valor está en su aplicación
en la escuela. "Es muy importante como una primer pesquisa escolar,
porque es rápida y detecta problemas auditivos leves que pasan
desapercibidos para los padres, los docentes y los pediatras. Es un
paso que acelera la derivación clínica a tiempo y evita que un chico
arrastre un problema escolar o de aprendizaje debido a problemas
auditivos leves", dijo Laurnagaray, que dirige el Programa de Screening
Auditivo en Recién Nacidos del Hospital Privado del Sur, de Bahía
Blanca, y es investigadora con la Universidad de Western Ontario,
Canadá, en tratamiento de las hipoacusias.
La mayoría de esas pérdidas auditivas, comentó, ocurren por otitis
del oído medio que van dejando secuelas (los llamados resfríos mal
curados), las hiperadenoides (adenoides muy grandes) y el uso de
dispositivos electrónicos a muy alto volumen.
Muy pocos padres mostraron interés
- La pesquisa auditiva dio a conocer también un dato
social preocupante para los investigadores: el 52% de los padres de
chicos con alguna disfunción auditiva que recibieron la nota de la
escuela con el resultado de la prueba no respondió, mientras que sólo
un 5% de esos alumnos completaron los estudios diagnósticos. "Les
ofrecimos a los padres gestionarles los turnos en hospitales públicos
para realizar todos los estudios gratis y hasta el director de una
escuela les ofreció darles el dinero para los viáticos, pero ni así los
padres de todos los niveles socioeconómicos manifestaron interés -dijo
Elba Cantero-. Todavía estamos azorados. Evidentemente, la prevención
no es un valor en nuestra sociedad."
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