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Otro estudio halla que la diabetes tipo 2 aumenta el riesgo de muerte por cáncer.
Comer sopa de lentejas y pasta parece ser la mejor opción si se tiene diabetes tipo 2. Un
nuevo estudio halla que una dieta basada en "alimentos de bajo índice
glucémico" como las legumbres, los frutos secos, las lentejas y la
pasta es mejor que una dieta rica en fibras y cereales en la reducción
del azúcar en sangre y otros factores de riesgo para la enfermedad
cardiaca en personas diabéticas. "Estos hallazgos encajan
perfectamente con los de investigaciones anteriores. El problema es que
esos estudios eran considerablemente más pequeños y se realizaban
durante periodos de tiempo más cortos, y no siempre mostraban los
efectos de manera significativa", apuntó el autor del estudio, el Dr.
David J.A. Jenkins, director de investigación en nutrición y
metabolismo en la Universidad de Toronto y el Hospital St. Michael's de
Canadá. "Creo que este hallazgo respalda ciertamente la recomendación
de que esta opción es una herramienta más". "Este estudio
vuelve a enfatizar lo que ya sabíamos, que al final del día, la mejor
dieta es la de tipo mediterráneo: frutos secos, frijoles, lentejas,
frutas, verduras", señaló la Dra. Suzanne Steinbaum, directora de
enfermedades cardiacas y de la mujer del Hospital Lenox Hill de la
ciudad de Nueva York y vocera de la American Heart Association. "El
estudio no lo llamó exactamente dieta mediterránea, pero los compuestos
de la dieta sí lo eran". Un segundo estudio halló que las
personas que tienen diabetes tipo 2 enfrentan un mayor riesgo de muerte
cuando son diagnosticadas con cáncer, en comparación con los pacientes
que no son diabéticos. Ambos trabajos aparecen en la edición del 17 de diciembre de la revista Journal of the American Medical Association. La
epidemia de diabetes afecta hoy en día a cerca de 20 millones de
personas en los Estados Unidos, es decir al siete por ciento de la
población. Esta enfermedad aumenta el riesgo de enfermedades cardiacas,
cáncer y otros problemas de salud. Aunque hay muchos
medicamentos disponibles para controlar los niveles de azúcar en
sangre, la evidencia sobre qué tan bien reducen el riesgo de problemas
cardiovasculares aún no está del todo clara. Esto hace que la dieta
correcta sea crucial en el control de la enfermedad. Para el
nuevo estudio, los investigadores del Hospital St. Michael's y de la
Universidad de Toronto en Canadá seleccionaron de manera aleatoria más
de 200 personas con diabetes tipo 2 para que siguieran una dieta rica
en cereales y otra dieta de bajo índice glucémico durante seis meses.
Todos los participantes ya tomaban medicamentos para reducir el azúcar
en sangre. Los carbohidratos de una dieta de bajo índice
glucémico son absorbidos por el intestino delgado y se convierten en
azúcar en sangre a un ritmo más lento que los alimentos de alto índice
glucémico, lo que significa que el azúcar es más estable, señalaron los
investigadores. Los niveles de hemoglobina A1c (HbA1c), una
medida de largo plazo de los niveles de azúcar en sangre, disminuyeron
en 0.5 por ciento entre las personas que seguían una dieta de bajo
índice glucémico, en comparación con una reducción de 0.18 por ciento
en el otro grupo. Los que estaban en el grupo de bajo índice
glucémico también observaron un incremento del colesterol de
lipoproteína de alta densidad (HDL o "bueno") de 1.7 mg/dL, en
comparación con un aumento de 0.2 mg/dL del HDL en el grupo de la dieta
rica en fibras y cereales. Aunque la reducción de los niveles
de HbA1c era poco significativa, los autores del estudio especularon
que según los estudios previos podría resultar en una reducción de 10 a
12 por ciento en las complicaciones cardiovasculares. Para el
segundo trabajo de la publicación, los investigadores de la Universidad
Johns Hopkins agruparon los datos de 23 estudios y hallaron que las
personas que tenían diabetes eran 41 por ciento más propensas a morir
por cáncer que las que no eran diabéticas. Específicamente, hubo un
incremento de 76 por ciento en el riesgo de muerte por cáncer
endometrial, un incremento de 61 por ciento del cáncer de mama y un
incremento de 32 por ciento del cáncer colorrectal. Los
investigadores destacaron que las posibles explicaciones incluyen un
ambiente de insulina que contribuye a la proliferación de células
tumorales, a prácticas exploratorias menos rigurosas, y a
complicaciones de la diabetes que son un factor en la toma de decisión
del tratamiento del cáncer. Más información Visite la American Diabetes Association para más información sobre la diabetes tipo 2.
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