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Posible reclasificación y actualización de los trastornos de la personalidad |
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jueves, 22 de junio de 2006 |
Con motivo de la actualización del DSM-IV, los psiquiatras están
perfilando una nueva clasificación de los trastornos de la personalidad
que tenga en cuenta los últimos hallazgos biológicos y genéticos. Los debates darán lugar a una nueva propuesta clasificadora de este
tipo de trastornos encaminada a una mejor orientación diagnóstica y a
un enfoque terapéutico más adecuado.
Uno de los aspectos más candentes en la psiquiatría actual es la revisión que se está llevando a cabo de los criterios contenidos en el Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM) sobre los trastornos de la personalidad, a raíz de los hallazgos biológicos y genéticos y de los nuevos conocimientos sobre los datos dimensionales de la personalidad adquiridos en los últimos años.
Los debates darán lugar a una nueva propuesta clasificadora de este tipo de trastornos encaminada a una mejor orientación diagnóstica y a un enfoque terapéutico más adecuado.
Este ha sido uno de los temas centrales del VI Congreso Nacional de Trastornos de la Personalidad, celebrado en Oviedo con la participación de medio millar de especialistas, quienes debatieron sobre los criterios que darán lugar al DSM-V, es decir, la clasificación de los trastornos mentales que entrará en vigor en torno a 2011, impulsada por la Asociación Americana de Psiquiatría, la Asociación Mundial de Psiquiatría y la Organización Mundial de la Salud, y que sustituirá al DSM-IV, vigente desde 1994.
Con la nueva clasificación todo apunta a que algunas de las alteraciones de la personalidad incluidas en el eje II pasarán a convertirse en categorías diagnósticas del eje I, de modo que "trastornos como el anancástico será considerado como parte de los trastornos obsesivos compulsivos con todo el peso", según ha señalado Julio Bobes, presidente del comité organizador y catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo. Del mismo modo, el trastorno evitativo pasará a formar parte de los trastornos de la ansiedad, y los esquizoides y paranoides se encuadrarán en los trastornos psicóticos.
Reordenación Esta nueva reordenación de los trastornos de la personalidad, con la incorporación de las bases neurobiológicas implicadas en ellos, tendrá consecuencias clínicas dado que "facilitará un diagnóstico más preciso y permitirá aplicar una terapéutica más ajustada", ha añadido Bobes.
En la misma línea se ha pronunciado Vicente Rubio, jefe de Servicio de Psiquiatría del Hospital Nuestra Señora de Gracia, de Zaragoza, quien ha destacado la importancia de la nueva perspectiva longitudinal que orientará la futura clasificación de los trastornos mentales, de modo que ya no se tomará simplemente una foto fija del paciente "sino que se contemplará con mayor atención su psicobiografía".
En el congreso ha participado también Julio Seoane, catedrático de Psicología Social de la Universidad de Valencia, quien ha alertado sobre el esfuerzo mental que exige una sociedad como la actual con continuos cambios de identidad para el individuo derivados de un mayor número de interrelaciones personales.
Así, detrás de algunos trastornos de personalidad, adicciones u obsesivo-compulsivos puede esconderse la dificultad para desarrollar identidades diferentes al mismo tiempo.
Antidepresivos para niños
La Agencia Europea del Medicamento (EMEA) ha aprobado la indicación de fluoxetina (Prozac) para el tratamiento de la depresión moderada y severa en niños y adolescentes, si bien ha matizado que la prescripción debe ir acompañada de tratamiento psicoterapéutico y monitorización estrecha del paciente, según ha explicado Begoña Tomé, miembro de la EMEA por el Reino Unido.
Esta indicación se ha aprobado aun cuando se advierte de que la fluoxetina duplica el riesgo de desarrollo de conducta autolítica, "lo cual exigirá un seguimiento muy estrecho del paciente para anticipar una posible actuación suicida", ha explicado Julio Bobes, de la Universidad de Oviedo. Asimismo, la aprobación ha sido acogida con satisfacción por los psiquiatras, ya que pone a disposición de los clínicos "un fármaco para el tratamiento de la depresión infantil, a partir de los ocho años de edad, y en adolescentes, y que ahora ya utilizábamos pero por vía compasiva", ha indicado Bobes.
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