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La prevención de trombos y sangrados ha protagonizado una jornada en la reunión de la ASH, que se ha celebrado en San Francisco. Un nuevo acercamiento terapéutico, los inhibidores del factor Xa y la llegada de una nueva heparina presagian rumbos más positivos.
La Reunión Americana de Hematología (ASH), que ha tenido lugar en San
Francisco, ha dedicado una conferencia plenaria para presentar
diferentes estudios sobre la prevención de trombos. Según ha explicado
Even Sandler, de la Universidad de Washington y coordinador de la
jornada, el riesgo de padecer este problema puede verse incrementado
por fibrilación atrial, trombosis previas, largos periodos de
inactividad y la influencia de fármacos y factores genéticos. La
terapia base actual es variada: anticoagulantes preventivos,
disolventes de trombos, trombolisis directa por catéter y trombectomía
suman fuerzas dependiendo de la situación.
Giancarlo Agnelli, de
la Universidad de Perugia, en Italia, ha presentado un estudio que
trata de demostrar si la medicación antitrombótica puede reducir la
incidencia de eventos tromboembólicos en pacientes oncológicos (la
quimioterapia es un factor de riesgo).
Aumento sin explicación Se
ha evaluado la eficacia de nadroparina, una nueva forma de heparina, en
1.166 pacientes con tumores pulmonares, de colon, mama, ovario,
estómago, recto, cabeza y cuello, y páncreas, a los que se dividió en
el grupo terapéutico (una inyección diaria) y el grupo placebo. Sólo 16
de los 769 pacientes que recibieron el fármaco desarrollaron algún
evento tromboembólico (2,1 por ciento) en comparación con los 15 de 181
en el grupo placebo (el porcentaje, de 3,9, casi se duplica en este
caso). Los autores han observado una reducción de la incidencia, pero
han señalado "la necesidad de realizar más estudios debido al
desproporcionado aumento de casos en tumores pancreáticos y de pulmón".
Los
inhibidores del factor Xa han sido también protagonistas. Harry Roger,
del Centro Académico de Amsterdam, ha valorado el uso de
idrabiotaparinux para reducir casos de sangrado en trombosis venosa
profunda. Este anticoagulante se ha mostrado más útil que idraparinux
en solitario; además, se ha demostrado que una inyección posterior de
avidina revierte la actividad del citado factor y el efecto
anticoagulante del fármaco.
Los resultados revelan "la aparición
de sangrados clínicamente menos relevantes en el grupo tratado con
idrabiotaparinux en comparación con idraparinux". Los niveles de factor
Xa permanecieron similares en ambos grupos en los seis meses que duró
el ensayo.
Otro de los casos presentados corresponde a una
investigación del Centro Henderson, de Hamilton, en Canadá, coordinado
por Jeffery Weits. Su objetivo era comprobar si regímenes de cuatro
dosis del inhibidor del factor Xa DU176b eran útiles en fibrilación
atrial. En comparación con este grupo terapéutico se trabajó sobre un
grupo que recibía warfarina.
Las conclusiones indican que la
incidencia de sangrados graves y clínicamente menos relevantes fue
significativamente mayor en el grupo terapéutico que recibió DU176b dos
veces al día. Weits ha apuntado que la incidencia de este tipo de
problemas, cuando la administración se reducía a una vez al día, era
comparable a la correspondiente a la terapia con warfarina. Las
diferencias entre ambos grupos en cantidad de enzimas hepáticas y de
bilirrubina no fueron significativas.
Por último, el equipo de
Alexander Turpie, de la Universidad McMaster, de Ontario, ha explicado
cómo la terapia con rivaroxaban reduce los trombos y los fallecimientos
en comparación con enoxaparina, en pacientes sometidos a una cirugía
mayor ortopédica.
Más abordajes terapéuticos en patologías ligadas a cuadros trombocitopénicos Las
mejoras en el abordaje de patologías ligadas a problemas plaquetarios
son un hecho. La reunión de la ASH ha acogido la presentación de cuatro
estudios que han logrado resultados positivos en trombocitopenia.
Rituximab-dexametasona En
el primero, Francesco Zaja, de la Clínica DIRM de Udine, en Italia, ha
estudiado la combinación de rituximab y dexametasona en pacientes
adultos con púrpura trombocitopénica idiopática (PTI) sin terapia
anterior. La tasa de respuesta es dos veces superior en comparación con
dexametasona en solitario.
Menos sangrados Gregory
Cheng, de la Universidad de Hong Kong, en China, también ha trabajado
en PTI. Ha demostrado que la terapia con eltrombopag, comparada con
placebo, incrementa el número de plaquetas, disminuye el sangrado y
reduce el uso de fármacos de rescate.
Plaquetas profilácticas Por
su parte, el estudio Plado ha comparado los efectos de diferentes
regímenes de transfusión de plaquetas en pacientes con trombocitopenia
hipoproliferativa. Los autores, del Centro Puget Sound, de Seattle, en
Estados Unidos, han estimado que la terapia con dosis bajas es igual de
efectiva que con dosis medias y altas y disminuye costes.
¿Transfusión innecesaria? Por
último, el grupo de Hannes Wandt, de la Clínica Nuremberg Nord, en
Alemania, ha demostrado que entre un cuarto y un tercio de las
transfusiones de plaquetas son innecesarias; creen que su uso podría
disminuirse en pacientes con altas dosis de quimioterapia y trasplante
autólogo de células madre.
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