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En los próximos años, la odontología traerá más alivio en el cuidado de
los dientes. La tendencia, coinciden los expertos, apunta a reducir el
tedioso y prolongado tratamiento para colocar una prótesis, a usar una
proteína sanguínea y hasta células madre para fortalecer la mandíbula
debilitada por el paso de los años para conservar todo lo posible los
dientes originales.
"El implante es actualmente sinónimo de prevención y la prevención es
el caballito de batalla de la odontología moderna porque las
enfermedades en la boca se previenen no sólo con la educación del
cepillado diario y el uso de flúor y selladores, sino también con los
implantes, que hoy impiden invadir y dañar piezas sanas", explicó el
odontólogo José Rodríguez, director de los cursos de posgrado de la
Universidad de Nueva York en la Argentina y miembro del Comité
Bucomaxilofacial de la Asociación Médica Argentina.
Eso es posible porque se utilizan materiales que se integran
rápidamente al hueso (biocompatibles) y son tan resistentes que se
pueden comenzar a usar el mismo día para comer. El diseño por
computadora en tres dimensiones da más precisión y rapidez al
procedimiento. De hecho, una nueva técnica permite colocar una prótesis
definitiva a una persona desdentada total en una hora.
"Es una técnica que se llama Teeth in an hour y, aunque
suene fantasioso, es real. La colocación demanda sólo 45 minutos de
microcirugía y 15 minutos para atornillar la prótesis, todo controlado
con un cronómetro", dijo Rodríguez, que es también docente de la
Universidad de Buenos Aires.
Esta "revolución total en los implantes dentales", como la consideró
el especialista, ya llegó al país y la están aprendiendo los alumnos
avanzados de las carreras de odontología de ocho universidades públicas
y privadas. Aunque se puede utilizar para reemplazar uno o varios
dientes, lo más indicado son los pacientes sin ningún diente. El costo
total es de entre 5000 y 10.000 pesos.
"En los años 80, Per Ingmar Branemark, que es considerado el padre
de los implantes dentales, definió a esos pacientes inválidos desde el
punto de vista fonético, masticatorio y estético, pero también con un
punto débil psicológico, porque observó que los dientes fijos les daban
seguridad para cantar, gritar un gol y hasta reír", recordó Rodríguez.
La técnica consiste en el desarrollo por computadora del implante
completo, su color y tamaño de las piezas, además de una guía de
polímero. Para eso, se le pide al paciente que se realice una
tomografía computada de la boca y de la prótesis móvil que utiliza.
"Es una tomografía de alta resolución para conocer la calidad y la
cantidad ósea del paciente, que es lo que definirá si es o no apto para
esta técnica de carga inmediata [la persona puede comer el mismo día
que se le coloca el implante]. La tomografía de la prótesis nos
aportará información sobre el volumen de los tejidos no óseos, como la
encía, los músculos y las mucosas, que están reproducidos exactamente
en la prótesis y deberán repetirse en el implante nuevo", explicó
Rodríguez, que mostrará los resultados de esta técnica en el congreso
itinerante Nobel Biocare World Tour 2008, que culminará aquí el
miércoles y el jueves.
Una vez reunida toda la información se procesa en computadora. "Se
compaginan las imágenes en tres dimensiones y se comienza a diseñar el
implante con el color y el tamaño de los dientes más indicados para
cada paciente -dijo la doctora María Mercedes Rodríguez, especialista
en prótesis-. Esto permite identificar los mejores lugares óseos para
colocar implantes lo más largo y ancho posibles para darles seguridad."
Junto con el implante se diseña en la pantalla una guía para colocar
los implantes en los puntos óseos elegidos. Una vez terminada, la
información de la guía se envía por Internet a la planta en Suecia,
donde se fabrica, y el modelo de la prótesis a un laboratorio local
para su fabricación en porcelana, resinas acrílicas u otro material lo
suficientemente translúcido como para simular la transparencia de los
dientes originales y resistente como para tolerar la presión al
masticar.
A los diez días, cuando ambas piezas están listas, el paciente va al
consultorio del odontólogo. Una hora después, sale con el implante
colocado y debe volver a la semana para el primer control. "El paciente
hoy es más demandante y le sugiere soluciones al odontólogo -comentó
Aymará Escobar, técnica en prótesis dentales y especialista en esta
técnica de carga rápida-. Antes no tenía tantas opciones de
tratamientos cortos y menos invasivos."
El doctor Sergio Dutrey, profesor del posgrado de implantología de
la Universidad Católica Argentina, indicó que la diferencia entre usar
una prótesis fija sostenida por implantes y una removible tradicional
"es casi comparable a la que existe entre tener dientes y no tenerlos".
Mayor calidad ósea
Dado que la demanda de implantes es cada vez mayor, se necesitan
recursos para aumentar la calidad y el volumen del hueso sobre el que
se coloca. Para eso se usan las plaquetas de la sangre del propio
paciente para reparar el hueso debilitado generalmente por la
osteoporosis.
"El plasma sanguíneo tiene una proteína formadora de hueso que está
en las plaquetas", explicó el doctor Rodríguez. Para obtenerla, se le
extraen 12 cm3 de sangre, que se procesa para convertirla en un
producto con el que se puede rellenar la cavidad en el hueso de la
mandíbula y se baña el implante por colocar. En los próximos años, los
implantes incluirían en la superficie una versión sintética y de
liberación lenta de la proteína.
Las células madre también están en la mira de los odontólogos. "La
parte esponjosa de la cresta ilíaca tiene células óseas inmaduras, y
podríamos procesar las células igual que con la sangre e inyectarlas
para regenerar el hueso", dijo Rodríguez, que comenzará una
investigación en el país.
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