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Los hombres mayores saludables que reciben dosis elevadas de testosterona presentan aumentos en la masa muscular y en la fuerza, pero no mejoran la función física, sugirió un nuevo estudio.
Esto se debería a que los hombres del presente estudio
estaban "inusualmente en buen estado para su edad", indicó el
equipo de Thomas W. Storer, de la Escuela de Medicina de la
Boston University, lo que implica que la fuerza y los músculos
que ganaban no afectaba su ya excelente funcionamiento físico. Deberían realizarse investigaciones sobre la terapia con
testosterona en personas que tienen limitaciones funcionales,
dijeron los autores, "para que haya lugar para mejoras
demostrables en la función (física) con el aumento de la fuerza
muscular". Dar a los hombres testosterona adicional puede generar
músculo, pero estudios que investigaron sus efectos sobre el
desempeño y la función física arrojaron resultados
contradictorios, señalaron Storer y sus colegas en Journal of
the American Geriatrics Society. Para comprender mejor los efectos de la hormona sobre el
funcionamiento físico, los investigadores bloquearon la
producción normal de testosterona en 44 hombres de 60 a 75 años
y luego les administraron inyecciones. Los participantes recibieron 25, 50, 125 o 300 miligramos
de la hormona por semana, durante 20 semanas. Algunos hombres habían recibido inicialmente una dosis de
600 miligramos, pero esa porción del estudio se detuvo porque
los pacientes desarrollaron inflamación en las piernas y una
producción excesiva de glóbulos rojos. Los hombres que recibieron las dos dosis más altas
mostraron incrementos significativos en la masa
musculoesquelética. Si bien cada grupo registró un aumento en la cantidad de
peso que podía levantar con sus piernas, eso fue
estadísticamente importante sólo en los hombres que recibieron
la dosis más alta de testosterona. En promedio, no hubo mejora en la cantidad de flexiones que
los hombres podían hacer sin fatigarse. Cuando los expertos evaluaron la función física de los
hombres según seis actividades distintas, no hubo diferencias
en el desempeño al momento de inicio del estudio y 20 semanas
después de recibir testosterona, en ninguno de los grupos. Storer y sus colegas indicaron que cuando se considera el
uso de testosterona para mejorar la función física deberían
tenerse en cuenta los riesgos. Los peligros de esa terapia van desde acné hasta
agrandamiento de los pechos y posibilidad de desarrollar cáncer
de próstata agresivo. Las dosis muy elevadas de la hormona
estarían asociadas con una mayor probabilidad de padecer los
efectos colaterales, añadieron los expertos.
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