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Codifica el receptor esteroide 2 y su identificación puede tener implicaciones en el tratamiento de la enfermedad de Von Gierke y de la diabetes tipo 2.
Investigadores del Baylor College of Medicine de Houston (Estados
Unidos) han identificado un gen clave en la regulación de los niveles
de glucosa en sangre. Los resultados de su estudio se en "Science".
Experimentos con ratones que carecen del receptor esteroide 2
(SRC-2), gen regulador clave llamado coactivador, muestran que si los
animales no comen durante un día sus niveles de glucosa descienden de
forma vertiginosa, pero si al día siguiente tampoco ingieren ningún
alimento mueren.
Los autores no esperaban la gravedad de estos niveles bajos de
glucosa, ya que los ratones normales viven hasta siete días sin probar
bocado. Estudios posteriores mostraron que la carencia de SRC-2 evita
que una enzima transforme el azúcar almacenado en el hígado en una
forma que puede pasar al flujo sanguíneo. El descubrimiento tiene
implicaciones para una enfermedad genética llamada enfermedad de Von
Gierke y para la diabetes tipo 2.
Según los investigadores, los síntomas que sufrían los ratones se
parecían a los de los niños nacidos con la enfermedad de Von Gierke. El
trastorno puede crear graves problemas a menos que se detecte
precozmente. Los padres deben despertar a los niños cada pocas horas y
alimentarlos para mantener altos sus niveles de glucosa. Si éstos caen
por debajo de cierto nivel, sufren convulsiones, pierden la conciencia
y pueden morir.
El hígado produce el 90% de la glucosa que circula por el torrente
sanguíneo. La glucosa almacenada en este órgano está unida a él a
través de un vínculo molecular de fosfato. Esta glucosa fosforilada no
puede dejar el hígado hasta que la enzima elimine la molécula de
fosfato. El SRC-2 es crítico en este proceso.
Si el azúcar no puede dejar el hígado, se mantiene en él en forma
de glucógeno. Finalmente, la acumulación de esta forma almacenada de
azúcar puede dar lugar al fallo hepático.
El equipo de Bert W. O'Malley descubrió el primer coactivador, el
SRC-1. Su trabajo con otro denominado SRC-3 ha conducido a una mejor
comprensión del cáncer y la inflamación y a conocer mejor el
funcionamiento de fármacos como el tamoxifeno en el tratamiento del
cáncer de mama.
Según explica el Dr. O'Malley, "esto muestra de nuevo que estos
coactivadores son importantes genes clave para la fisiología. En el
caso del SRC-3, si existe en grandes cantidades puede provocar cáncer.
Aquí, si se tiene muy poco SRC-2 no se pueden mantener los niveles de
azúcar en sangre".
El investigador cree que demasiado SRC-2 podría elevar los niveles
de glucosa en la sangre, lo cual podría dar lugar a un aumento de la
producción de insulina. A menudo, el páncreas falla después de ser
forzado a una producción continua de altos niveles de insulina. Esto
puede dar lugar al inicio de la diabetes tipo 2.
Los científicos planean comenzar a estudiar la actividad en
humanos próximamente y esperan poder encontrar los medios para
desarrollar fármacos que afectan a la actividad de SRC-2.
Science 2008;322:1395-1399
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