Este hábito tan nocivo en los últimos años, según reveló la OMS, ha
sido objeto de distintas políticas de estado y es uno de los factores
de riesgo más importantes a la hora de considerar el desarrollo de
numerosas enfermedades y condiciones asociadas, entre las que se
encuentran la neumonía, la bronquitis, las afecciones cardiovasculares,
la osteoporosis, la menopausia precoz y la Enfermedad Pulmonar
Obstructiva Crónica (EPOC).
Esta condición que afecta las vías respiratorias, así como también otros órganos, huesos y músculos, es considerada actualmente la quinta causa de mortalidad en el mundo.
El cigarrillo es uno de los grandes males de nuestro tiempo, según revelan los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que indica en uno de sus últimos reportes que actualmente hay 1.300 millones de fumadores en el mundo.
“La EPOC es una enfermedad de carácter sistémico que además de afectar las vías respiratorias, daña otros órganos y sistemas, dado que suelen ver afectados los músculos, los huesos y el aparato cardiovascular, entre otros”, señaló Eduardo Giugno, director de la carrera de Médico especialista en Neumología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
La EPOC se caracteriza por la obstrucción crónica de las vías aéreas; aparece, por lo general, en personas que han sido fumadoras por más de 10 años. Si bien el tabaquismo no es el único factor que influye en el desarrollo de la enfermedad, lo cierto es que se trata de una de sus causas predominantes. En este sentido, se calcula que entre los fumadores, esta condición registra un índice de aparición de entre el 20 y el 30%.
Esta incidencia se debe, principalmente, a que el consumo prolongado de tabaco no sólo daña los pulmones, sino que también provoca su inflamación, situación que favorece la destrucción de los alvéolos pulmonares.
“El 80% de los casos de EPOC son producidos por el cigarrillo, aunque entre las causas también se encuentran determinadas alteraciones genéticas y ciertas condiciones laborales. Por otra parte, existe una sensible relación entre la EPOC y el asma. Si bien son enfermedades distintas, se discute si algunos pacientes con asma no tratada pueden presentar, con el paso del tiempo, un cuadro similar a la EPOC”, enfatizó Alejandro Videla, médico Neumonólogo, integrante del Servicio de Neumonología del Departamento de Medicina Interna del Hospital Universitario Austral.
A medida que el daño se va haciendo mayor, comienzan a aparecer las primeras manifestaciones de la enfermedad, entre las que se destacan la tos, la sibilancia, la aparición de flema, la falta de oxígeno y la dificultad para respirar que resulta particularmente evidente en las personas que realizan actividad física.
Si el cuadro avanza, es posible que evolucione desarrollando bronquitis crónica o enfisema pulmonar, dos de las afecciones asociadas a la EPOC, una de las principales causas de muerte e incapacidad en el mundo.
Por otra parte, Videla señaló que “la EPOC genera en la persona que la padece una gran susceptibilidad frente a las infecciones respiratorias, ya que daña los mecanismos pulmonares de defensa. Por esa razón, es frecuente ver que los pacientes sufren infecciones virales, bronquitis bacterianas o neumonías que no hacen más que empeorar su estado respiratorio. También es posible que presenten insuficiencia cardíaca debido a la falta de oxígeno y al aumento de la presión en las arterias pulmonares. Finalmente, pueden producirse trombosis venosas pulmonares o de los miembros inferiores, debido a que los pacientes dejan de deambular”.
Debido a la falta de información que existe sobre la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, se calcula que actualmente el 50% de las personas que en todo el mundo la padecen, lo desconoce. Por esa razón, en los últimos años, el Global Institute for Chronic Obstructive Lung Diseases impulsó la realización del Día Internacional de la EPOC (World COPD Day, en inglés) que se celebra cada año y en todo el mundo el 16 de noviembre. Durante ese día, numerosos centros de salud del mundo suelen realizar, en forma gratuita, pruebas espirométricas, un sencillo examen que permite conocer, en poco tiempo, la capacidad respiratoria de los pacientes.
“La espirometría es una prueba que se utiliza tanto para medir la capacidad pulmonar como para diagnosticar la enfermedad. Es muy importante la realización de este examen, porque es muy frecuente que un paciente piense que la tos, la expectoración y la dificultad respiratoria son consecuencias del cigarrillo, aunque muy raramente se las relaciona con la EPOC. En este sentido, el diagnóstico es sencillo y la prueba sirve para confirmar que los síntomas que presenta un fumador corresponden a la enfermedad”, destacó Giugno.
“Tratando la enfermedad es posible prolongar la vida y detener el avance del cuadro. Para eso, el primer paso es dejar de fumar. A partir de ese momento, va a ser posible recuperar la capacidad pulmonar y mejorar, por ejemplo, la capacidad de llevar adelante actividades físicas, aunque cabe aclarar que no existe ninguna herramienta terapéutica que pueda curar la enfermedad”, manifestó Sívori.
En cuanto a las instancias del abordaje de la patología, Giugno explicó que “al momento de dejar de fumar, ya se sienten los primeros cambios. Luego, es importante comenzar la rehabilitación respiratoria, es decir, realizar ejercicios sobre todo en los miembros inferiores que le ayudarán al paciente a recuperar masa muscular y salir del círculo vicioso de la cama y la depresión. Por último, el tratamiento farmacológico puede ayudar a reducir la frecuencia de las exacerbaciones, las internaciones y, por supuesto, la mortalidad”.
Consultado sobre las distintas herramientas que permiten luchar contra la enfermedad, Videla concluyó que “si bien la obstrucción respiratoria, que es la causa de la enfermedad, no se puede revertir totalmente, existen varios recursos que permiten mejorar la fatiga, prevenir los síntomas y prolongar la vida. Uno de ellos son los medicamentos inhalados que reducen la tos y la expectoración. La vacuna antigripal, por su parte, previene las infecciones, mientras que dejar de fumar reduce notablemente los síntomas en pacientes con bronquitis crónica. Por último, realizar ejercicios físicos ayuda a la rehabilitación de la capacidad muscular, produce bienestar, combate la dificultad respiratoria y previene complicaciones”.
En este sentido, los especialistas coinciden en afirmar la importancia de determinar en forma precoz la existencia de esta enfermedad que, según algunos pronósticos, puede convertirse, para el año 2020, en la tercera causa principal de decesos en todo el mundo, por detrás de la enfermedad cardíaca y el accidente cerebrovascular.
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