Los datos de 2005 de la Encuesta Global de Tabaquismo Juvenil,
realizada en 130 países, muestran que dos de cada 10 estudiantes de
entre 13 y 15 años consumen tabaco. Este hábito tóxico es especialmente
alto en América y Europa y menor en el Sudeste asiático y el Pacífico
Occidental.
Esta iniciativa intenta conocer las características principales del consumo juvenil en el mundo para enfocar las tareas de control y prevención. En marcha desde 1999, la encuesta cuenta con la participación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EEUU (CDC) y la Asociación Canadiense de Salud Pública.
Se entrevistó a más de 700.000 estudiantes procedentes de 9.900 escuelas de todo el mundo. Los participantes explicaron sus patrones de consumo, las formas de tabaco que utilizaban y si sus seres más cercanos eran adictos al tabaco. Si no eran fumadores, tuvieron que señalar si creían que iban a empezar a serlo en poco tiempo.
Los investigadores agruparon en seis regiones geográficas los resultados obtenidos en los 130 países: África, América, Europa, Mediterráneo Oriental, Europa, Sudeste Asiático y Pacífico Occidental.
En cuanto al uso de cualquier forma de tabaco, dos de cada diez estudiantes afirmó haber probado esta droga. El consumo es más alto en América y en las regiones europeas (22,2% y 19,8%, respectivamente) y más bajo en el Sudeste Asiático y Pacífico Occidental (12,9% y 11,4%).
Cigarrillos y otros productos
El consumo de cigarrillos, que tiene una incidencia general de uno de cada 10 estudiantes, se ha visto agudizado en América y Europa (17,9% y 17,5%). Todo lo contrario ocurre en el Sudeste Asiático, Mediterráneo Oriental y Pacífico Oeste, donde el uso ronda entre el 6% y el 4%.
En este sentido, las adolescentes americanas presentaron en 2005 un uso de pitillos mucho más alto que el de cualquier otra forma de tabaco. Y en Europa tanto las chicas como los chicos optan mayoritariamente por los cigarrillos.
En relación con las otras formas de consumir tabaco (masticable, en polvo, para pipa de agua...), el estudio señala que uno de cada 10 estudiantes opta por ellas. Estos productos, distintos de los cigarrillos, varían mucho dependiendo del país y tienen un mayor mercado en el sudeste asiático y las regiones del este mediterráneo (un uso del 13,3% y 12,9%, respectivamente) y menor en Pacífico Occidental y Europa (6,4% y 8,1%).
Cada vez mas
El escalofriante número de muertes por tabaco que ha previsto la OMS para el año 2020 -10 millones de víctimas- podría quedarse corto. Los autores de una nueva encuesta, realizada en 130 países, consideran que esta cifra se puede ver agudizada debido, entre otras circunstancias, a las altas tasas de consumo registradas entre las jóvenes de todo el mundo.
Considerada por sus autores como "el mayor conjunto mundial de datos comparables sobre el uso juvenil del tabaco", la 'Encuesta Global de Tabaquismo Juvenil' ('GYTS', sus siglas en inglés) ha logrado reunir datos sobre la presencia de esta sustancia en la vida de 75.000 jóvenes de 13 a 15 años y residentes en 395 lugares del planeta. Un 8,9% de los participantes afirmó ser fumador de cigarrillos.
Entre 1999 y 2005, se recogió información sobre el consumo de tabaco, la susceptibilidad de los no fumadores y la exposición al humo ambiental en casa y en los lugares públicos. Para ello, los expertos contaron con el impulso de la OMS, los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de EEUU y la Asociación de Salud Pública Canadiense.
A partir de los resultados obtenidos por la encuesta, los expertos llegaron a cuatro conclusiones principales sobre el papel del tabaco en los adolescentes. Según publican en The Lancet: se han acortado las diferencias en las tasas de consumo según el sexo; los productos 'alternativos' del tabaco (masticable, en pasta, para cachimba) se emplean tanto o más que los cigarrillos; los adolescentes que no han fumado son muy susceptibles de hacerlo y el tabaquismo pasivo está muy extendido.
La 'GYTS' muestra un alto consumo entre las chicas adolescentes y, a diferencia de lo que ocurre con las mujeres adultas, estas tasas cada vez están más igualadas con las de los chicos, que tradicionalmente venían registrando unas cifras mucho más elevadas. Aún así, en la encuesta todavía ellos resultaron ser 2,3 veces más propensos a ser fumadores que ellas. Y en algunos países no se registró ninguna diferencia.
"Si esta similitud entre sexos persiste según los jóvenes se adentren en la edad adulta, este cambio conductual [...] tendrá importantes implicaciones sobre la carga global de las enfermedades crónicas y deberá ser considerado en las futuras estimaciones de mortalidad", apuntan los expertos estadounidenses. Alternativas a los cigarrillos
El documento también destaca que los adolescentes no sólo consumen pitillos sino que eligen de igual o mayor manera otros productos del tabaco. Este hecho se da "en todas las regiones del mundo a excepción de América (Norte, Central y Sur) y Europa".
Según declara a elmundo.es Charles W. Warren, uno de los autores del estudio, estos productos 'alternativos' variaron según la zona del mundo: "En América destaca sobre todo el tabaco mascado aunque los puros son muy populares; en la zona oriental del Mediterráneo destaca el Nargile, para cachimba; en África y Europa en su forma masticable; en el sudeste asiático, los bidis, la pasta y el de mascar; y, en el Pacífico Occidental, se mastica un tipo de nuez mezclado con el tabaco".
"Este hallazgo sugiere que [...] los programas de prevención, para ser efectivos, deberían incorporar información sobre varios productos del tabaco", destaca el ensayo.
En cuanto a los no fumadores, la encuesta muestra que uno de cada cinco participantes se mostró susceptible a un posible consumo en el año en el que fueron entrevistados. Por otro lado, los no consumidores presentaron una menor probabilidad de estar expuestos al humo ambiental tanto en sus casas como en los lugares públicos.
Este tabaquismo pasivo resultó ser muy alto de forma general en los jóvenes encuestados, indiferentemente de si eran consumidores o no. Más del 30% de los estudiantes de cada región vivía en hogares con humo y más del 45% fumaba de forma involuntaria en los sitios públicos.
Por el momento, España no ha participado en esta encuesta pero según Warren ya se han iniciado los contactos para ello. "Esperamos que cada vez más países utilicen la 'GYTS' (y otros datos disponibles sobre el consumo en adultos) para desarrollar e implementar programas de control del tabaquismo", concluye este especialista. |