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Según un estudio reciente, el dolor causado por la osteoartritis podría ser tan perjudicial como la enfermedad misma.
Según un estudio de la Universidad de Rochester publicado el lunes en la revista Arthritis & Rheumatism,
las vías nerviosas que transportan señales dolorosas entre las
articulaciones artríticas y la médula espinal transfieren la
inflamación a esta, a las células que la circundan y de regreso. "Hasta
hace relativamente poco, se creía que la osteoartritis se debía
exclusivamente al gaste y desgaste y que era parte inevitable del
envejecimiento", señaló en un comunicado de prensa de la universidad
Stephanos Kyrkanides, profesor asociado de odontología del Centro
médico de la facultad. "Estudios recientes han revelado, sin embargo
que cambios bioquímicos específicos contribuyen a la enfermedad,
cambios que podrían revertirse con medicamentos diseñados con
precisión. Nuestro estudio ofrece la primera prueba sólida de que
algunos de esos cambios se relacionan con el procesamiento del dolor y
sugiere los mecanismos que subyacen al efecto". El estudio
ofrece evidencia contundente de que esta "comunicación" de doble vía
podría inicialmente permitir que la artritis de las articulaciones
transmita la inflamación a la médula espinal y al cerebro, lo que con
el tiempo conduce a su propagación por todo el sistema nervioso. Los
investigadores diseñaron ratones genéticamente para estudiar los
niveles de una sustancia química proinflamatoria de señalización
llamada interleuquina 1 beta. Sus experimentos señalaron que los
mayores niveles de la sustancia química en una articulación periférica
causaron la producción de niveles mayores en los cuernos dorsales de la
médula espinal y en las células de esta llamadas astrocitos, que causan
más síntomas de osteoporosis en las articulaciones. En
experimentos con ratones, interrumpir la señalización revirtió los
efectos de esta comunicación. Algunos medicamentos existentes para la
artritis como Kineret (anakinra), bloquean la capacidad de la
interleuquina 1 beta para enviar una señal de dolor a través de su
receptor neuronal específico. El grupo de Kyrkanides está
experimentando con ellos como tratamiento para la osteoartritis. Más información La Arthritis Foundation tiene más información sobre la osteoartritis.
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