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Un estudio estadounidense halla que los adultos jóvenes que fuman ocasionalmente tienen 16 veces más probabilidades de beber de manera peligrosa y cinco veces más probabilidades de tener trastornos del uso del alcohol (TUA).
Sherry A. McKee, profesora asociada de
psiquiatría de la facultad de medicina de la Universidad de Yale y sus
colegas analizaron datos sobre 5,838 adultos entre 18 y 25 años que
suministraron información acerca de sus comportamientos actuales de
tabaquismo, consumo semanal de alcohol, frecuencia de uso del alcohol,
frecuencia de comportamientos de bebida excesiva, índices de consumo
peligroso de alcohol e índices de diagnóstico de TUA. El estudio fue publicado en línea en Alcoholism: Clinical and Experimental Research y se espera que aparezca en la edición impresa de diciembre de la revista. "Anticipábamos
que las relaciones entre el uso del alcohol y el tabaquismo serían
mayores entre los fumadores que no lo hacían todos los días, pero nos
sorprendió el grado de asociación"; señaló McKee en un comunicado de
prensa en la revista acerca del estudio. "Aunque fumar ocasionalmente
fue más común entre los estudiantes universitarios, las relaciones
entre el tabaquismo y los comportamientos de bebida fueron iguales para
los adultos jóvenes, bien fueran estudiantes o no". "Los que no
fuman a diario hacen parte de una subpoblación de rápido crecimiento de
fumadores que ahora está compuesta por el 25 por ciento de todos los
fumadores adultos de los EE. UU.", señaló en el comunicado Saul
Shiffman, profesor de los departamentos de psicología y ciencia
farmacéutica de la Universidad de Pittsburgh. Aseguró que este
estudio es importante porque "da algo de claridad sobre grupos
particulares a partir de la edad y los patrones de tabaquismo y bebida.
Esto puede aumentar nuestra comprensión sobre el rango de patrones de
bebida, así como la trayectoria de desarrollo de los problemas con la
misma". El estudio y las investigaciones anteriores sugieren que
"los fumadores ocasionales no fuman ni beben regularmente, pero podrían
tener sesiones de uso excesivo de ambas cosas, quizá a medida que
pierden las inhibiciones en las fiestas. Beber y fumar también podrían
promoverse mutuamente, lo que conduciría a episodios de beber y fumar
en exceso", señaló Schiffman. McKee anotó que la mayoría de los
estados han implementado prohibiciones al tabaquismo que incluyen los
negocios en los que se sirve alcohol "Las investigaciones
señalan que las prohibiciones sobre el uso del tabaco pueden reducir el
consumo de alcohol en los bares, particularmente entre los bebedores
empedernidos", dijo.
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