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Estudios recientes afirman que la píldora, además de su función anticonceptiva y reguladora del ciclo menstrual, disminuiría el riesgo de desarrollar algún tipo de cáncer.
Los contraceptivos orales, creados en un principio para experimentar el
control de la natalidad, han tenido desde sus inicios defensores y
detractores. Estos últimos se han apoyado en numerosas investigaciones
que apuntan una posible relación entre la ingesta de anticonceptivos y
la mayor probabilidad de desarrollar cáncer. Ahora, un nuevo estudio
parece contradecir esta teoría: la píldora protegería de algunas formas
de cáncer, siempre dependiendo de la duración del tratamiento.
En 2005, la Agencia Internacional de Investigación en Cáncer (IARC,
en sus siglas inglesas), que depende de la Organización Mundial de la
Salud (OMS), admitía que los anticonceptivos hormonales combinados
(estrógenos-progestágenos), los de uso más común, pueden llegar a ser
cancerígenos por sus efectos secundarios. Se calcula que el 10% de
todas las mujeres en edad fértil, cifra que se traduce en unos 100
millones en todo el mundo, toman este tipo de píldoras. Pero los expertos no se ponen de acuerdo sobre sus efectos. Ahora, dos
estudios recientes apuntan que prestan más beneficios que perjuicios,
todo depende de la dosis.
Las conclusiones del estudio
Cuanto mayor es el tiempo de uso de la píldora, más se reduce el
riesgo de sufrir cáncer epitelial de ovario. Esta es la conclusión de
uno de los estudios, publicado recientemente en "Epidemiology", que
añade, además, que por cada año que una mujer toma contracepción oral,
le proporciona un 5% de disminución en la posibilidad de desarrollar
este tipo de cáncer. La investigación, llevada a cabo por expertos de la Universidad de
Hawai (EE.UU.), con Galina Lurie como principal autora, recoge los
datos de más de 1.800 mujeres, 813 de ellas afectadas por cáncer
epitelial de ovario, durante un periodo de 13 años. Según se desprende
de los resultados, las mujeres que habían tomado la píldora como método
anticonceptivo durante un año tenían menor riesgo de cáncer de ovario
e, incluso, esta protección alcanzaba tres décadas después de suspender
su uso. No influyó en el efecto la edad del primer y último embarazo,
ni cuántos se han tenido, o si fueron partos a término o prematuros.
Los expertos no
se ponen de acuerdo sobre sus efectos y ahora dos estudios apuntan que
prestan más beneficios que perjuicios, todo depende de la dosis
Sin embargo, los expertos puntualizan que la disminución del riesgo
no es estadísticamente significativa en aquellas mujeres que sí habían
tomado la píldora pero durante menos de un año y en la etapa de la
adolescencia. Lurie, no obstante, asegura que aún se desconocen los
mecanismos por los que los anticonceptivos orales protegen de este tipo
de cáncer ovárico, por lo que son necesarias más investigaciones al
respecto.
Estos datos, no obstante, se contradicen con los extraídos de un
estudio publicado en la revista "British Medical Journal" en 2007,
realizado por investigadores de la Universidad de de Aberdeen
(Escocia). En él, los autores concluían, después de realizar un
seguimiento de los datos acumulados durante 36 años, de más de 46.000
mujeres con relaciones estables y con una edad promedio de 29 años, que
tomar la píldora durante poco tiempo disminuía un 12% el riesgo de
desarrollar cáncer uterino, de ovario y de recto. Aunque subrayaban que una minoría que tomó estas
pastillas durante más de ocho años sufría un riesgo significativo mayor
-un 22%- de desarrollar cualquier forma de cáncer, sobre todo uterino.
Cáncer de ovario
Estos tumores ováricos pueden ser de características muy variadas; bien pueden tener un tamaño
casi imperceptible como desarrollarse de forma que llenen la cavidad
abdominal. Los de tipo epitelial - en el que se afecta el tejido que
recubre el ovario- son más frecuentes (un 60% de los casos), 75% de
ellos en forma benigna y 25% malignos. Los tumores benignos son más
frecuentes en mujeres entre los 20 y 50 años de edad, y un 20% de
tumores benignos afectan a ambos ovarios.
La mayoría de los tumores malignos del ovario (del 85% al 90%) son
epiteliales, que generalmente se dan en mujeres de edad avanzada.
Algunos cánceres de este tipo son ocasionados por mutaciones de genes
heredados. El cáncer ovárico hereditario es, aproximadamente, de un 5% a 10% de todos los casos de
cáncer ovárico. La probabilidad de malignidad en un tumor de ovario
epitelial aumenta con la cantidad de áreas sólidas presentes,
incluyendo estructuras papilares y tejido necrótico.
ENFERMEDAD INFLAMATORIA PÉLVICA
Además de los supuestos beneficios de los anticonceptivos orales,
relacionados con el menor riesgo de desarrollar algún tipo de cáncer o
con la menorragia -menstruación inusualmente abundante o prolongada- y
el síndrome premenstrual, investigadores del equipo Daphne, grupo
integrado por siete expertos de reconocido prestigio en el ámbito de la
ginecología han explicado, aprovechando la publicación del libro
"Beneficios de la píldora", que las mujeres que toman anticonceptivos
orales tienen un riesgo menor de sufrir enfermedad inflamatoria pélvica
(EIP). Sin embargo, añadieron que todavía no se conocen los mecanismos
de tal protección.
La EIP es un término general que se usa para referirse a la
infección del tracto genital superior y que, generalmente, es
consecuencia de una infección ascendente desde el cuello del útero, ya
sea a partir de una infección de transmisión sexual
o de infecciones polimicrobianas relacionadas con vaginosis
-sobrecrecimiento bacteriano. A pesar de que esta enfermedad es causa
importante de morbilidad y puede llegar a provocar infertilidad,
no existen datos exactos de su incidencia, debido a que, a menudo, se
presenta en forma subaguda y leve, no es una enfermedad de declaración
obligatoria y no existen unos criterios para su diagnostico bien
definidos.
Ningún método anticonceptivo oral tiene tantos beneficios basados
en evidencia cinética que avalan tanto su seguridad como su eficacia,
así como sus beneficios añadidos, según explicó en el acto José Luís
Dueñas Díez, coordinador de la publicación, jefe de Servicio de
Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario Virgen Macarena de
Sevilla.
POCA ANTICONCEPCIÓN EN ESPAÑA
Casi la mitad de mujeres españolas practican sexo sin utilizar ningún
método anticonceptivo. Esta es una de las conclusiones a la que llega
un estudio realizado por la Sociedad Española de Ginecología y
Obstetricia (SEGO). Asimismo, los resultados también apuntan que el 21%
de ellas usan el "coitus interruptus"
(tercer método más utilizado después del preservativo masculino y la
píldora) de forma habitual, que alcanza el 33% cuando se trata de las
adolescentes. Los expertos consideran estos resultados como demasiado
altos con el consiguiente riesgo, además de embarazos no deseados, de
sufrir enfermedades de transmisión sexual como el sida. Por este motivo, abogan por mejorar la información que dan los profesionales sanitarios, sobre todo a adolescentes.
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