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Los adolescentes, al menos entre los ratones, son más propensos que los adultos a volverse adictos a OxyContin, un analgésico opiáceo ampliamente recetado.
Los autores de un estudio publicado en la edición del 10 de septiembre de la revista Neuropsychopharmacology
consideran que esto podría tener que ver con el aumento de la
sensibilidad de los adolescentes a los efectos del alcohol y otras
drogas, como los provocados por este fármaco. Pero esto no
debe interpretarse de ninguna manera como que el fármaco, cuyo nombre
genérico es oxicodona, no tiene un lugar legítimo en la gestión del
dolor. "Es un hecho comprobado por la investigación que la
gente que usa opiáceos, que son el medicamento más eficaz para aliviar
el dolor, de manera regular ni se vuelven adictos ni abusan de ellos",
afirmó Anna Ratka, catedrática y profesora de ciencias farmacéuticas de
la Facultad de farmacia Irma Lerma Rangel del Centro de ciencias de la
salud Texas A&M, en Kingsville. Según Ratka, que no
participó en el estudio, "la biología de esta gente que siente dolor no
les permite volverse sensibles. Los cuerpos de esa gente joven y sana
que comienza a tomar oxicodona sólo para divertirse responden de manera
distinta a los cuerpos de los adoloridos". Según la información
de respaldo del artículo, el abuso de OxyContin recetado es un
importante problema de salud pública en los Estados Unidos, sobre todo
entre los adolescentes y los adultos jóvenes. Un informe
federal publicado la semana pasada encontró que aunque el uso de
cocaína y metanfetamina entre los adultos jóvenes de EE. UU. disminuyó
en 2007 frente a 2006, el abuso de analgésicos recetados entre los
adultos jóvenes aumentó en doce por ciento, hasta 4.6 por ciento. Sin
embargo, Ratka enfatizó que pocas recetas son en realidad dispensadas
para la gente más joven. Este grupo de edad por lo general obtiene
tales fármacos de manera ilegal. La adicción con frecuencia
comienza en la adolescencia y la adultez temprana, cuando el sistema
nervioso central aún está en evolución. Para este estudio,
llevado a cabo por investigadores de la Universidad Rockefeller de la
ciudad de Nueva York, se permitió a ratones adolescentes y adultos
autoadministrarse dosis variadas de OxyContin. Los ratones más
jóvenes en realidad tomaron menos del fármaco que los adultos, lo que
posiblemente indique que eran más sensibles a sus efectos más pronto,
afirmaron los autores. Estos ratones más jóvenes también eran más
sensibles al OxyContin cuando se les volvió a exponer en la adultez, lo
que sugiere que el uso o abuso temprano del fármaco llevó a cambios
permanentes en sus cerebros en desarrollo. OxyContin aumentó
los niveles de dopamina en el área estriatal del cerebro, anotó el
equipo. La dosis menor de oxicodona causó un aumento en los niveles de
dopamina estriatal en los ratones que tomaron el fármaco durante la
adolescencia, pero no en los que lo tomaron en la adultez. "Este
estudio definitivamente apoya la mayor sensibilidad de los adolescentes
a la oxicodona y tal vez a cualquier medicamento con un potencial de
abuso", advirtió Ratka. "Este es un muy buen intento por demostrar que
hay cambios conductuales y neurobiológicos que ocurren en los
adolescentes bajo la influencia de la oxicodona que pueden más adelante
resultar en una mayor inclinación al abuso". Ratka apuntó que
considera que la oxicodona "puede preparar [el sistema neurológico] de
manera que, en el futuro, el sistema nervioso central se vuelva más
sensible a la oxicodona". La investigación es similar a estudios llevados a cabo sobre la nicotina, anfetaminas y otras drogas, apuntó. Aún
así, los ratones son ratones, no humanos, y los humanos tienen
respuestas al dolor distintas a las de los animales, advirtió Ratka. Más información Para más información sobre el abuso de OxyContin, visite la Substance Abuse and Mental Health Services Administration.
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