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Un saludable jugo de naranja recién exprimido puede estar lejos de
ayudar a la salud. Lo mismo con un zumo de pomelo o uno de pulpa de
manzana. Esto porque numerosos fármacos, incluso algunos cuyo uso es un
asunto de vida o muerte, no se absorben por completo en el organismo
cuando la persona ha bebido el jugo de estas frutas.
Así lo constató un equipo de investigadores de la Universidad de
Western Ontario (Canadá) encabezados por el profesor de farmacología
clínica David Bailey. El estudio muestra un efecto opuesto al que
Bailey y su equipo ya habían demostrado en 1991, cuando publicaron en
la revista "The Lancet" un hallazgo casual: el jugo de este cítrico
contribuye a aumentar el efecto de ciertos fármacos, pues amplifica su
absorción en el organismo, convirtiendo dosis normales en sobredosis
potencialmente tóxicas .
Una taza de agua
En
su nuevo estudio, Bailey descubrió que no sólo el jugo de pomelo, sino
también los de naranja y manzana interactúan con ciertos fármacos
orales, reduciendo su absorción. Así, el tratamiento del paciente no
logra todo el efecto esperado.
Durante una conferencia dictada
ayer en la 263 Reunión Anual de la Sociedad Química de Estados Unidos,
el experto reveló que consumir dichos jugos disminuye la absorción de
algunos fármacos oncológicos, betabloqueadores -que se emplean para
tratar la hipertensión, insuficiencia cardíaca, angina e infarto
cardíaco-, inmunosupresores, que ayudan a evitar el rechazo de órganos
trasplantados y antibióticos (ver infografía).
Los
investigadores señalan que otros fármacos podrían ir sumándose a la
lista a medida que los médicos estén más atentos a la interacción con
el consumo de los jugos.
Bailey y su equipo midieron la
absorción del antihistamínico fexofenadina (Allegra) en personas que
los tomaron con jugo y las compararon con otras que usaron agua. "La
cantidad de jugo más baja que probamos fue 300 ml (un vaso), lo que
reduce la absorción de los fármacos en 50%", dijo el investigador a El
Mercurio.
También analizaron qué pasaba cuando las personas
tomaban 1,2 litro de jugo en un lapso de tres horas. "Encontramos que
el jugo de las tres frutas por igual reducía la absorción de
medicamentos en 70%".
El experto agrega que este fenómeno se
apreciaba en forma evidente dos horas después de tomar el jugo, "pero
el efecto desaparece al cabo de cuatro horas".
Sin embargo, para
evitar problemas, "lo más recomendable es tomar los fármacos con agua",
dice Iván Saavedra, profesor de Farmacología de la Facultad de Medicina
de la U. de Chile.
Esto proporciona una mayor posibilidad de que
el efecto sea consistente y uniforme. "Siempre que el fabricante o el
médico no den otra indicación, lo adecuado es tomar el fármaco con 200
a 250 cc de agua (una taza), pues los medicamentos están diseñados para
entregar el principio activo disolviéndose adecuadamente", destaca
Saavedra.
Si se toma con poca agua, el riesgo es que la medicina no se disuelva de forma adecuada, lo que también reduce su efecto.
La
interacción que provocan los jugos con ciertos fármacos se debe a
compuestos presentes en la fruta. En el caso del pomelo, los dardos
apuntan a la naringina, sustancia que da a este cítrico su sabor amargo.
Amarga acción
Los
investigadores señalan que la naringina bloquearía una proteína
encargada de capturar el principio activo de ciertas drogas y
transportarlo desde el intestino delgado hacia el torrente sanguíneo.
La naranja y la manzana tendrían compuestos semejantes a la naringina
que provocan el mismo efecto.
En la naranja dicho compuesto sería la hesperidina, pero en la manzana aún no ha sido identificado.
En
el caso de los fármacos cuya absorción se potencia cuando se toma jugo
de pomelo, lo que ocurre es que un compuesto de la fruta bloquea una
enzima encargada de metabolizar o degradar la droga. Para evitar este
riesgo, actualmente en Estados Unidos y Canadá hay cerca de 50 fármacos
que en su etiquetado advierten que no pueden consumirse con jugo de
pomelo o con la fruta misma.
Uso seguro
Para que el efecto de los fármacos tenga más efectividad, es fundamental seguir algunas recomendaciones: Leer siempre las instrucciones de uso, para ver si hay interacciones. Respetar las dosis e indicaciones que entrega el médico tratante. Consumir los fármacos con una taza de agua. No
masticar ni moler los fármacos, a no ser que sean masticables. No abrir
las cápsulas ni disolver fármacos en la comida si no ha sido indicado. Preguntar al médico o al farmacéutico por posibles reacciones adversas. Eliminar del botiquín los fármacos vencidos, humedecidos o que no se han conservado a la temperatura que indica el envase. No mezclar fármacos con líquidos calientes. El calor puede destruir la efectividad de la droga. Nunca tomar fármacos con bebidas alcohólicas.
ADVERTENCIA
CASI 50 fármacos hoy advierten que su consumo con jugo de pomelo implica el riesgo de potenciar su efecto.
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