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Un reciente estudio halla que el riesgo de accidente cerebrovascular de las mujeres jóvenes que fuman se relaciona directamente con la cantidad de cigarrillos.
Aunque se ha establecido claramente que fumar aumenta el riesgo de
accidente cerebrovascular, "sigue habiendo poca información sobre la
respuesta real a la dosis", señaló el Dr. John Cole, autor
correspondiente del estudio y profesor asistente de neurología de la
Facultad de medicina de la Universidad de Maryland en Baltimore. Cole
y sus colegas entrevistaron a 466 mujeres que habían sufrido un
accidente cerebrovascular y a otras 604 que no. Las mujeres tenían
entre 15 y 49 y eran fumadoras, no fumadoras o ex fumadoras. El
estudio halló que el tabaquismo a cualquier nivel duplica el riesgo de
accidente cerebrovascular. El riesgo fue 2.2 veces mayor para las
mujeres que fumaron entre uno y diez cigarrillos diarios, 4.3 veces
mayor para las que fumaron entre 21 y 39, y 9.1 veces superior para las
que fumaron al menos dos paquetes diarios, en comparación con las no
fumadoras. El estudio también demostró el beneficio de dejar de
fumar. El riesgo de accidente cerebrovascular se redujo incluso desde
los treinta días siguientes de que la mujer abandonara el vicio y
regresó a la normalidad en unos dos años. "Dejar de fumar es lo mejor que se puede hacer, pero fumar menos también puede reducir el riesgo", aseguró Cole. Fumar
aumenta el riesgo, no solo de accidente cerebrovascular, sino también
de enfermedad cardiaca dañando los vasos sanguíneos y aumentando las
probabilidades de coágulos, aseguró Cole. Los hallazgos aparecen en la edición del 15 de agosto de la revista Stroke. "Los
cigarrillos, entre otros productos del tabaco, son los únicos productos
que incluso si se usan como está indicado, está garantizado que hacen
daño", aseguró el Dr. David A. Meyerson, director de servicios de
consultoría en cardiología del Centro médico Bayview de la Universidad
Johns Hopkins y vocero de la American Heart Association. "Hay
cuatro razones principales", agregó Meyerson. "Fumar altera las células
que recubren los vasos sanguíneos. Aumentan los niveles de fibrógeno en
la sangre, lo que hace que sea más probable que la sangre se coagule.
Aumenta la adhesividad de las plaquetas, las células que forman
coágulos, y también reduce el sistema natural de disolución de coágulos
del organismo". Además, las mujeres jóvenes que podrían no estar
interesadas en la relación entre el tabaquismo y el accidente
cerebrovascular, también deberían saber que causa envejecimiento
prematuro, señaló Meyerson. Este nuevo estudio es valioso "por
su tamaño y diversidad étnica", dijo. "Vemos en sentido amplio cómo
aplica para todas las mujeres jóvenes". El informe anotó que cerca del 20 por ciento de las estadounidenses jóvenes fuma. Cole aseguró que se ha planeado un estudio similar con hombres jóvenes. Otro
informe en la misma edición de la revista tuvo que ver con el accidente
cerebrovascular y otro tema de interés para los jóvenes y otros hombres
no tan jóvenes, la grasa abdominal. Un estudio con 1,137 adultos
alemanes halló que las medidas de "adiposidad abdominal" se
relacionaban intensamente con el riesgo de accidente cerebrovascular y
accidente isquémico transitorio, una interrupción temporal de flujo
sanguíneo al cerebro. La grasa abdominal fue un mejor indicador
del riesgo que el índice de masa corporal, una medida estándar de
obesidad, decía el informe de neurólogos del Hospital Amsdorf de
Sajonia. Se recomendaron mejor dieta y más ejercicio como medidas
correctivas. Más información La American Heart Association describe otros factores de riesgo para el accidente cerebrovascular, además del tabaquismo.
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