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Aunque la Agencia Mundial Antidopaje sacó la cafeína de su lista de
sustancias prohibidas hace cuatro años, justo antes de las Olimpiadas
de Atenas (Grecia), algunos estudios recientes demuestran que muchos
atletas siguen usándola porque creen que mejora su rendimiento. Los
atletas y los ciclistas son los que más recurren a ella, según el
último número de la revista 'British Medical Journal' (BMJ).
Mark Stuart, que fue farmacólogo durante los Juegos de Sydney
(Australia), se pregunta en un artículo que revisa las últimas
evidencias sobre esta cuestión si el efecto placebo puede ser la causa de que los atletas sigan confiando en una sustancia que ya no es oficialmente 'dopante'.
"La cafeína es probablemente la sustancia estimulante más consumida
en todo el mundo", apunta el especialista. Pero, ¿quién tiene razón?,
se pregunta. "¿Los deportistas que siguen creyendo que mejora su
rendimiento o la Agencia, cuya postura actual señala que sus efectos
beneficiosos son insignificantes?".
Algunas de las cifras más recientes recogidas en el Reino Unido
señalan que el uso de cafeína entre atletas de elite se ha mantenido
elevada en los últimos cuatro años. Según un trabajo publicado en el 'International Journal of Sports Medicine'
con 193 atletas (corredores de fondo, velocistas, saltadores...) y 287
ciclistas, hasta el 33% de los primeros y el 60% de los segundos seguía
confiando en esta sustancia para mejorar sus resultados deportivos.
Unas cifras, por cierto, mucho más elevadas que entre los deportistas
'amateur'.
¿Mejores marcas?
Otro de los trabajos que ha revisado Stuart, publicado en la misma
revista, demostró que no se habían producido cambios en los parámetros
de uso de este estimulante entre los años 1993 y 2002 (antes de la
prohibición) frente a 2004 (cuando ya no era considerada 'dopante').
"Parece que la percepción de los deportistas no ha cambiado en los últimos 25 años", reconoce.
Y eso, añade, a pesar de que las evidencias sobre si realmente la
cafeína puede ser una ayuda eficaz para mejorar las marcas son
controvertidas. La mayoría de investigaciones, explica, han demostrado
un efecto real sobre la capacidad de los atletas, pero algunas pistas
hacen sospechar que podría tratarse del llamado 'efecto placebo'.
Un trabajo con 14 ciclistas varones realizado en 2008, por ejemplo,
"sugirió que el efecto de la cafeína estaba influido por las
expectativas de quienes la tomaban"; y otro estudio con siete
deportistas de la misma especialidad señaló que todos ellos mostraban
síntomas estimulantes tras decirles que habían tomado cafeína, incluso
aunque en realidad los investigadores sólo les habían dado una
sustancia inactiva.
En los próximos Juegos de Pekín el Comité Olímpico realizará un total de 4.500 análisis antidopaje,
un 25% más de los que se hicieron en Atenas 2004 y nada menos que un
90% más que los test que se llevaron a cabo en Sydney 2000. Stuart
recuerda que aunque la cafeína no esté en la lista de sustancias
dopantes, sí que se analizará su presencia en la sangre de los
participantes para poder tener una evaluación de su consumo entre
atletas de elite.
Y aunque alguno de los nuevos campeones olímpicos haya tomado este
reconstituyente, el especialista en Farmacología considera que su
amplio uso no pone en peligro la integridad y el 'fair play' en el
juego.
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