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La fiebre hemorrágica de Marburgo, una enfermedad casi idéntica desde el punto de vista clínico a la causada por el virus del Ébola, pero aún más mortal, ha vuelto a Europa después de cuarenta años, desde que fuera descrita en 1967 en la localidad alemana que le da nombre. El pasado viernes moría una mujer de 40 años de edad en la ciudad holandesa de Leiden, en uno de cuyos hospitales permanecía en cuarentena desde hacía una semana, cuando volvió de pasar unas vacaciones en Uganda.
La víctima contrajo probablemente la infección por el
virus Marburgo durante su visita a unas cuevas pobladas por
murciélagos, entre los días 16 y 19 de junio, en el oeste de ese país
africano, pero sólo desarrolló los primeros síntomas -fiebre alta,
seguida por un debilitamiento progresivo y rápido, diarrea profusa,
acompañada de dolor abdominal, náuseas y vómitos- una vez de regreso a
Holanda, el 2 de julio, siendo hospitalizada tres días más tarde.
Personal sanitario
La enfermedad, que resulta mortal en cerca de un 88% de
los casos, es altamente contagiosa por vía respiratoria, y a través de
la saliva y otros fluidos corporales, hasta el punto de que en las dos
grandes epidemias registradas hasta ahora (República Democrática del
Congo, entre 1998 y 2000; y Angola, en 2004 y 2005) buena parte de los
contagios se dieron entre el personal sanitario que atendía a los
afectados.
Está producida por el virus de Marburgo, probablemente
el más letal de cuantos se han descrito. Provoca una fiebre hemorrágica
capaz de desembocar en la muerte en apenas una semana sin que exista
una vacuna preventiva ni un tratamiento eficaz contra la enfermedad.
Sólo cabe aislar al infectado en cuarentena y tratar sus síntomas de
forma paliativa, con una rehidratación profunda y antipiréticos.
A mediados de 2005, investigadores de la Agencia de
Salud Pública de Canadá y del Instituto de Enfermedades Infecciosas del
Ejército estadounidense aislaron dos sueros que resultaron eficaces en
el cien por cien de los macacos a los que les fueron aplicados. Puede
ser la base para el desarrollo de una vacuna eficaz tanto para el virus
de Marburgo como para el del Ébola, su «gemelo». El suero se obtuvo por
modificación genética del virus de la estomatitis vesicular, y sus
pruebas clínicas y desarrollo pueden llevar varios años.
Murciélago de la fruta
Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) no
reconoce aún oficialmente la procedencia del virus de Marburgo, el
pasado agosto, científicos del Centro para el Control de las
Enfermedades (EE.UU.) hallaron el ARN de este virus en ejemplares
analizados del murciélago de la fruta (Rousettus aegyptiacus), que
suele habitar por millares en cuevas en diversos lugares de la
geografía africana. Desde entonces se considera que dichos murciélagos
son el reservorio del virus.
Aunque esta fiebre hemorrágica es altamente contagiosa,
las autoridades de los Países Bajos no han considerado oportuno
decretar una alerta sanitaria, y se limitarán a analizar a los
sanitarios y a aquellas personas que estuvieron en contacto con la
víctima.
En cuanto a la OMS, realiza un seguimiento detenido de
cuantos casos se le notifican, tanto del virus del Ébola como del de
Marburgo. Mantiene de forma permanente la recomendación de guardar
determinadas precauciones a quienes viajen al África Subsahariana,
sobre todo a Uganda, el Congo y Angola.
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