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Los hombres y mujeres que tienen Alzheimer en etapa inicial que tienen mejor forma física también poseen cerebros más grandes, en comparación con sus pares no tan físicamente aptos.
Aunque los hallazgos son preliminares, podrían indicar que
permanecer en forma física podría ralentizar la atrofia (encogimiento)
del cerebro relacionada con la enfermedad de Alzheimer. O podrían
indicar que algún proceso subyacente común afecta tanto la atrofia
cerebral como la aptitud cardiorrespiratoria. "Se trata de una
comparación válida, [pero] es una sección cruzada, por lo que solo
ofrece una instantánea del volumen cerebral", apuntó el Dr. Gary
Kennedy, director de psiquiatría geriátrica del Centro médico
Montefiore de la ciudad de Nueva York. "No podemos decir si una mejor
forma física aumenta el volumen cerebral. Los modelos animales muestran
que es posible. Esto prepara el camino para un estudio de intervención". Los hallazgos aparecen en la edición del 15 de julio de Neurology. En
los adultos mayores que no padecen demencia, mantenerse en buena forma
física podría ayudar a compensar por los cambios en el cerebro, tales
como el declive cognitivo, relacionados con el envejecimiento normal. Pero los expertos aún no han definido claramente si la actividad física tiene o no un efecto sobre los que padecen Alzheimer. "Nos
interesa saber cómo afecta el ejercicio el proceso de la enfermedad de
Alzheimer. Hay muchos datos sobre adultos mayores sanos de que hacer
ejercicio y estar en forma podría tener un efecto benéfico sobre la
salud del cerebro, pero no hay mucho sobre el Alzheimer en términos de
estudios de los cuales sacar información para basar nuestras
recomendaciones sobre ejercicio y forma física", expresó el autor del
estudio, el Dr. Jeffrey Burns, director del Programa de Alzheimer y
Memoria de la Facultad de medicina de la Universidad de Kansas. "Nos
interesa definir mejor esa relación". Para este estudio, 57
personas que tenían Alzheimer en etapa inicial y 64 personas que no
tenían demencia, todas mayores de 60, se sometieron a pruebas
estándares de forma física y escáneres cerebrales mediante IRM. "Usamos
una medida objetiva que es el estándar de excelencia de la aptitud
física, que aún no había sido evaluada en pacientes de Alzheimer, la
aptitud cardiorrespiratoria o pico de VO2, en donde básicamente medimos
qué tanto puede trabajar una persona", explicó Burns. Los
participantes anduvieron en una caminadora mientras se medía su consumo
de oxígeno. "En su pico, la cantidad de oxígeno que consumen es una
medida de en qué forma física están", apuntó Burns. Los escáneres por IRM midieron la atrofia cerebral. El
pico de VO2 era ligeramente más bajo en las personas que tenían
Alzheimer. Y los individuos que padecían Alzheimer que tenían peor
aptitud física tenían cuatro veces más encogimiento cerebral que los
adultos mayores normales. "La gente que tenía mayores niveles de
aptitud física tenían cerebros más grandes, y hubo una potente
correlación entre ambos", explicó Burns. "El diseño del estudio nos
limitó, pero podría sugerir que mantener la aptitud física podría tener
un efecto benéfico sobre el proceso de la enfermedad de Alzheimer". "No
encontramos que la aptitud física se asociara claramente al rendimiento
cognitivo, pero eso podría deberse a que tengamos que estudiar a más
personas o a que las medidas de rendimiento cognitivo no fueron
suficientemente sensibles", añadió. El estudio apuntó a tres
explicaciones posibles para la relación: la aptitud cardiorrespiratoria
afecta a la atrofia cerebral relacionada a la enfermedad de Alzheimer;
el proceso de la enfermedad de Alzheimer afecta a la aptitud física; u
otro factor aún no conocido subyace tanto a la atrofia cerebral
relacionada al Alzheimer como a la aptitud física. "Estamos
diseñando un estudio donde tratamos de establecer causa y efecto",
apuntó Burns. "¿Podemos usar el ejercicio para aumentar la aptitud
física en la enfermedad de Alzheimer? Si lo hacemos, ¿afectará la
progresión de la enfermedad?". Más información El programa Maintain Your Brain de la Alzheimer's Association tiene más información sobre cómo los factores de estilo afectan el riesgo de demencia.
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