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Michael DeBakey, considerado el padre de la cirugía cardiovascular
moderna, falleció a los 99 años de edad por causas naturales, informó
el Hospital Metodista de Houston (Texas), donde trabajó durante gran
parte de su vida. DeBakey murió la noche del viernes en el citado
hospital, según un comunicado emitido el sábado por el centro.
El cirujano inventó durante sus años universitarios un aparato que
facilitó las operaciones a corazón abierto, en el que sería el primer
gran hito de una larga carrera dedicada a la ciencia.
Su
innovación más conocida sería el ahora común "bypass" coronario, que
realizó por primera vez en el año 1964, utilizando venas de las piernas
para realizar un "bypass" (puente) entre las áreas obturadas o dañadas
entre la aorta y las arterias coronarias. En el año 1953 utilizó
la máquina de coser de su esposa para fabricar una arteria artificial
para arterias dañadas en una cirugía que él se encargó de poner por
primera vez en práctica. También fue pionero de las
investigaciones para desarrollar corazones artificiales y sistemas de
bombeo para asistir a los pacientes luego de los trasplantes
coronarios. Ayudó a crear más de 70 instrumentos quirúrgicos. En
su larga lista de pacientes figuran nombres tan conocidos como el de la
actriz Marlene Dietrich, el actor Jerry Lewis, el magnate Aristóteles
Onassis, la ex lideresa nicaragüense Violeta Chamorro y los presidentes
estadounidenses, John F. Kennedy, Lyndon Johnson y Richard Nixon. Aun
así, aseguró que las celebridades no recibían trato de favor en la mesa
de operaciones: "Una vez que perforas la piel te encuentras con que
todos son muy parecidos", dijo en una ocasión. El cirujano mantuvo una vida profesional activa hasta bien adentrados sus 90 años. Ex
compañeros de trabajo y otros profesionales médicos se dieron cita en
la aún inacabada Biblioteca DeBakey en la Escuela de Medicina Baylor de
Houston, Texas, para rendir tributo al que muchos consideran el médico
más prominente de la segunda mitad del siglo XX. "Asumió riesgos
que otros podrían no haber tomado para el avance de la medicina", dijo
hoy Bobby Alford, rector de la Escuela de Medicina Baylor. "Su criterio
fue impecable", concluyó Alford. Él mismo se benefició de sus
propias invenciones al someterse a principios del 2006, a los 97 años,
a cirugía para reparar una aorta dañada, un procedimiento que él mismo
desarrolló. El doctor recién fallecido realizó más de 60.000 cirugías durante sus 70 años de carrera. "Ha
mejorado la condición humana y dejado una huella en la vida de las
generaciones venideras", dijo hoy Ron Girotto, presidente del Hospital
Metodista de Houston. Su primera esposa, Diana Cooper DeBakey, murió de un ataque cardíaco en 1972. Le sobreviven su segunda mujer, Katrin Fehlhaber, la hija de ambos y dos de los cuatro hijos de su primer matrimonio. |