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ElMundo.es (por Isabel F. Lantigua)
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viernes, 25 de abril de 2008 |
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Awa Gras, de Guinea-Bissau, conoce de primera mano los peores efectos
de la malaria. De los ocho retoños que alumbró sólo viven cuatro,
porque a los otros los mató la enfermedad. Apripey Anyongubire, de una
aldea de Ghana, también ha visto fallecer a dos de sus pequeños y Marie
Fornah, de Sierra Leona, a uno. Y la cuenta sigue y sigue. Cada 30
segundos, una madre experimenta el dolor que supone perder a un hijo
por culpa del parásito responsable de la malaria, el 'Plasmodium'.
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